martes, 18 de enero de 2011

El reparador de sueño

Nada es como la atención de un(a) niño(a). Una familia cubana disfrutando del concierto de Silvio Rodríguez en Los Sitios, Centro Habana. 2011. Momento de El reparador de sueños...



[Fragmento de El reparador de sueños. Silvio Rodriguez]

Siempre,
llega el enanito
hasta la persona, hasta todo el pueblo
hasta el universo

Siempre,
llega el enanito
y desde esa hora se acaba el silencio
y aparece el trino

Siempre,
apartando piedras de aquí,
basura de allá -haciendo labor-
siempre va esta personita feliz
trocando lo sucio en oro

Siempre,
llega hasta el salón principal
donde está el motor que mueve la luz
y siempre allí hace su tarea mejor
el reparador de sueños

Que cosa fuera...

Silvio Rodríguez y Oliver Valdés en el concierto ofrecido en La plazoleta Los Sitios, en Centro Habana. Este es un momento especial, Silvio, Oliver, la bandera y el farol dibujados en la pared, el desenfocado del primer plano, la intensidad del trovador en el plano medio: Emoción gigantesca de una canción como La Maza

Como especial espectador, una enorme bandera, en el corazón de Centro Habana

Barrios como  La Corbata, La Güinera, la Comunidad de transito 6to Congreso y La Hata, habían tenido la experiencia de interactuar con el trovador insigne de muchos cubanos.  En la presentación del 14 de enero último hice alusión a una bellísima bandera que había detrás del escenario, pero esta  vez la aquella bandera creció y se ubicó, grande, a un costado para disfrutar  como espectador – uno muy especial - ondeando desde el balcón  de un edificio-esquina de la Plazoleta Los Sitios, lugar escogido por Silvio Rodríguez para regalar un concierto lleno de alegría y buenas vibras, en esta ocasión fue Centro Habana la que le abrió sus puertas en una plaza de pueblo y gente maravillosa.

A las 5 de la tarde Silvio sube a la tarima y agradece al pueblo de la localidad por su gentileza y presenta sin más preámbulos  los primeros invitados, un trío de música clásica integrado por las flautistas Niurka y Helen Gonzales junto a Amparo del Riego al Cello que interpretan de manera magistral Allegro moderato para dos flautas y violoncello de Joseph Hyden, compositor austriaco. La misma pertenece a una serie llamada los Tríos de Londres. Seguido el poeta Víctor Casaus hizo entrega de donaciones de libros a nombre del Centro Pablo de la Torriente Brau que el dirige y también de otras instituciones que están involucradas en este noble propósito  junto al trovador, e introdujo al joven Eduardo Sosa que canto un par de temas suyos donde nuevamente fue muy bien recibido su “A mí me gusta Compay”.  Retorna Silvio Rodríguez, acompañado de su formidable equipo de músicos integrado la flautista Niurka González, el percusionista Oliver Valdés y el Trío Trovarroco (Rachid López, Maikel Elizarde y César Bacaró) para este ya inolvidable concierto que estuvo marcado por las múltiples peticiones de un público que entendía muy bien el lenguaje, escuchaba los temas y cantaba todo junto al trovador. La “Canción de la trova” es el comienzo, luego le siguen  “Oleo de mujer con sombrero”, “Escaramujo”, “Canción del elegido”, “La maza” y “La era esta pariendo un corazón”. Aquí Silvio hace un aparte para los niños presentes cuando les canta  “Pioneros” y “El reparador de sueños” y vuelve a la carga con “El necio”, “Días y flores”, “El mayor” y “Quien fuera”. El público pide y pide más y Silvio no se va, les regala un par de temas y da paso a sus últimos invitados, Los Papines, que movieron todo y de qué manera. La rumba al tiempo de sus temas y en especial arreglo para “Ojala” retumbaron en la plaza de 6 esquinas  donde una bandera, una muy especial, ondeaba junto a su pueblo y  vivía todo como un especial espectador.