A las 5 de la tarde Silvio sube a la tarima y agradece al pueblo de la localidad por su gentileza y presenta sin más preámbulos los primeros invitados, un trío de música clásica integrado por las flautistas Niurka y Helen Gonzales junto a Amparo del Riego al Cello que interpretan de manera magistral Allegro moderato para dos flautas y violoncello de Joseph Hyden, compositor austriaco. La misma pertenece a una serie llamada los Tríos de Londres. Seguido el poeta Víctor Casaus hizo entrega de donaciones de libros a nombre del Centro Pablo de la Torriente Brau que el dirige y también de otras instituciones que están involucradas en este noble propósito junto al trovador, e introdujo al joven Eduardo Sosa que canto un par de temas suyos donde nuevamente fue muy bien recibido su “A mí me gusta Compay”. Retorna Silvio Rodríguez, acompañado de su formidable equipo de músicos integrado la flautista Niurka González, el percusionista Oliver Valdés y el Trío Trovarroco (Rachid López, Maikel Elizarde y César Bacaró) para este ya inolvidable concierto que estuvo marcado por las múltiples peticiones de un público que entendía muy bien el lenguaje, escuchaba los temas y cantaba todo junto al trovador. La “Canción de la trova” es el comienzo, luego le siguen “Oleo de mujer con sombrero”, “Escaramujo”, “Canción del elegido”, “La maza” y “La era esta pariendo un corazón”. Aquí Silvio hace un aparte para los niños presentes cuando les canta “Pioneros” y “El reparador de sueños” y vuelve a la carga con “El necio”, “Días y flores”, “El mayor” y “Quien fuera”. El público pide y pide más y Silvio no se va, les regala un par de temas y da paso a sus últimos invitados, Los Papines, que movieron todo y de qué manera. La rumba al tiempo de sus temas y en especial arreglo para “Ojala” retumbaron en la plaza de 6 esquinas donde una bandera, una muy especial, ondeaba junto a su pueblo y vivía todo como un especial espectador.
martes, 18 de enero de 2011
Como especial espectador, una enorme bandera, en el corazón de Centro Habana
A las 5 de la tarde Silvio sube a la tarima y agradece al pueblo de la localidad por su gentileza y presenta sin más preámbulos los primeros invitados, un trío de música clásica integrado por las flautistas Niurka y Helen Gonzales junto a Amparo del Riego al Cello que interpretan de manera magistral Allegro moderato para dos flautas y violoncello de Joseph Hyden, compositor austriaco. La misma pertenece a una serie llamada los Tríos de Londres. Seguido el poeta Víctor Casaus hizo entrega de donaciones de libros a nombre del Centro Pablo de la Torriente Brau que el dirige y también de otras instituciones que están involucradas en este noble propósito junto al trovador, e introdujo al joven Eduardo Sosa que canto un par de temas suyos donde nuevamente fue muy bien recibido su “A mí me gusta Compay”. Retorna Silvio Rodríguez, acompañado de su formidable equipo de músicos integrado la flautista Niurka González, el percusionista Oliver Valdés y el Trío Trovarroco (Rachid López, Maikel Elizarde y César Bacaró) para este ya inolvidable concierto que estuvo marcado por las múltiples peticiones de un público que entendía muy bien el lenguaje, escuchaba los temas y cantaba todo junto al trovador. La “Canción de la trova” es el comienzo, luego le siguen “Oleo de mujer con sombrero”, “Escaramujo”, “Canción del elegido”, “La maza” y “La era esta pariendo un corazón”. Aquí Silvio hace un aparte para los niños presentes cuando les canta “Pioneros” y “El reparador de sueños” y vuelve a la carga con “El necio”, “Días y flores”, “El mayor” y “Quien fuera”. El público pide y pide más y Silvio no se va, les regala un par de temas y da paso a sus últimos invitados, Los Papines, que movieron todo y de qué manera. La rumba al tiempo de sus temas y en especial arreglo para “Ojala” retumbaron en la plaza de 6 esquinas donde una bandera, una muy especial, ondeaba junto a su pueblo y vivía todo como un especial espectador.
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